Pontevedra es una de las ciudades más citadas por Francesco Tonucci por ser la que más se ha adaptado a su idea como ciudad de los niños. Al ser considerada como “la ciudad de los niños”, ha eliminado casi totalmente la presencia de los coches en todo el centro, la mayoría de los personas se desplazan a pie o en bicicleta y poco a poco los atropellos han disminuido notablemente.
En
la mayoría de los casos los niños y niñas no van solos al colegio ni potencian
su autonomía en la calle, Pontevedra cuenta con caminos escolares para que los
niños y niñas puedan ir todas las mañanas al colegio con toda seguridad. Las zonas
un poco más peligrosas como los pasos de cebra o los cruces están totalmente
vigilados voluntariamente, así no habrá ningún tipo de peligro para los más
pequeños.
Al
haber niños solos por la calle, los adultos están obligados a vigilar o
encargarse de ellos, por ese motivo implica en los habitantes mucha atención y
cuidado. Y según dice Francesco Tonucci:
si hay niños hay seguridad.
Esto
no solo ayuda a los niños a favorecer su autonomía y disfrutar, también logra
que sea una ciudad segura y limpia.

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